Lorena Knows Her Rights

Lorena Knows Her Rights

parentchildPadres & Jóvenes Unidos is preparing to propose legislation on behalf on members who have been organizing to battle discriminatory practices in school discipline. Read Lorena's story below. 

My name is Lorena Limon, I have five children. They range in age from 1-year-old to 26 years.  On that day, from the audio you just heard, my son Yinsen was four years old and I was called to pick him up from Preschool because he said a bad word.  I don’t believe that sending a child home is punishment – it is more of a reward to send them home.  I went to the school and I refused to take him home.  I decided to stay at the school with him and sat at the back of the class.  The principal was visibly upset. She was upset that I would not take my child home and that I wouldn’t leave the school.  The principal kept walking back and forth in the hallway showing that she was irritated that I was there.

After that day, I was unwelcome at the school. They told me not to come eat lunch with my son and not to come into the classroom – they said I was a disruption. It was clear that the principal was not interested in building a relationship. We spent the rest of the school year this way.  No family should have to go through this, and on top of all of this, the treatment is not the same for all kids.  As the school year went on many parents began to see the  differences in how they would treat children that were not white.

I don’t believe the punishment for a bad word should be sending a child home. I think there are better ways to teach them that they shouldn’t say words like that. I have another child who was also suspended, and they kept suspending him. He was suspended for a total of 3 times. It’s a cycle. Teachers cannot use suspensions as a crutch. What our children need is an education. Treating them like criminals sets them up for failure. And I am here to say it’s not right and work with us to ban preschool suspensions and expulsions.

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Mi nombre es Lorena Limon, tengo cinco hijos. Son de 1 a 26 años de edad.  Ese día, del audio que ustedes escucharon, mi hijo Yinsen tenía cuatro años de edad y me llamaron para recogerlo de la escuela preescolar porque dijo una mala palabra.  No creo que enviar a un hijo a casa es un castigo, es más bien una recompensa enviarlos a casa. Entonces fui a la escuela y me negué a llevarlo a casa.  Yo decidí quedarme en la escuela con él y me senté en la parte de atrás de la clase.  La directora estaba visiblemente molesta. Ella se molesto que yo no me lleve a mi hijo a casa y que no me iba de la escuela.  La directora se mantuvo caminando por el pasillo mostrando que estaba irritada de que yo estaba allí.

Después de ese día, estaba incómoda en la escuela. Me dijeron que no fuera a comer comida con mi hijo y que no fuera a la clase – decían que era una interrupción. Era claro que la directora no estaba interesada en construir una relación con mi familia. Pasamos el resto del año escolar de esta manera. Ninguna familia debería tener que pasar por esto, y encima de todo esto, el tratamiento no es el mismo para todos los niños.  Al pasar el año escolar muchos padres comenzaron a ver las diferencias en cómo trataban a los niños que no eran blancos.

No creo que el castigo por una mala palabra debe ser enviar a un niño a casa. Creo que hay mejores formas de enseñarles que no deben decir palabras como esa. Tengo otro hijo que también fue suspendido, y lo siguieron suspendiendo. Lo suspendieron por un total de 3 veces. Es un ciclo. Maestros no pueden utilizar suspensiones como un soporte. Lo que necesitan nuestros hijos es una mejor educación. Tratandolos como criminales los prepara para fracasar. Y estoy aquí para decir que no está bien y que espero que trabajen con nosotros para prohibir las expulsiones y suspensiones preescolares.

Erin Parks

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